Visitando Paraguay vimos mucho de lo mismo, poco o casi nada, de lo que esperábamos

Por fsegovia • 12 Ene, 2012 • Sección: Francis Segovia

Todos los años visitamos Paraguay con la esperanza y la ilusión, que al año siguiente ya no van a estar  los pequeños grandes detalles, que hacen ver mal a nuestro país a los ojos de los turistas y el mundo.

 La ausencia de los mismos, igualmente, van a mejorar el regresar de nuestros compatriotas provenientes de diferentes países donde emigraron para trabajar.

Sin intención, de hacer sentir al lector, que solo buscamos los puntos negativos, paso a enumerar los grandes peros, que aun siguen en vigencia.

El mal manejo de las maletas en el aeropuerto paraguayo. Pasan de avión en avión, salvándose de romperse, pero al salir en Paraguay, están todas maltratadas y rotas. Es más que evidente, cuando el daño fue sufrido en los traspasos, porque las ropas se ensucian y mal acomodan.  Tambien se nota, cuando el deterioro fue reciente y generalmente, ocurren en Asunción.  Ese seria un punto muy importante, que las autoridades deberían tomar en cuenta  para evitar este tipo de comentarios que poco bien le hace a la imagen en general, que el turista  capta al llegar.

Al salir del aeropuerto, las famosas vacas sueltas. Todas  siguen vivitas y coleando  obstaculizando el transito, amen de tambien,  ensuciar por dejar en la ruta el resultado de la digestión. A eso se suma, el peligro latente que significan para los automovilistas.

El trafico sobre la autopista, inundada de motos y automovilistas que manejan sin el mas mínimo conocimiento de las reglas de transito.  Si las conocen, no las aplican.

Se observan, familias enteras en una motito , sin casco, con bebes sobrevolando el peligro de ir sostenidos solo por un brazo materno, el otro sujetándose al que maneja.

Automovilistas que no usan cinturones, y que los señaleros son solo parte del auto, pero no del uso cotidiano de ellos para indicar el cambio de carril, doblar y todo para lo cual forma parte del vehículo .

Ni hablar al llegar al centro de Asunción. Los colectivos son a chorro, vuelan. Carreras maratónicas entre ellos y los pasajeros tienen que aprender a sujetarse bien, caso contrario terminan en los hospitales.

En las esquinas, siguen los niños pidiendo dinero. Madres con criaturas cadavéricas pidiendo limosna y hombres fornidos  amedrentando en los semáforos para limpiar los parabrisas.

Calles de Asunción, que uno debe hacer malabarismo para sortear los buracos, que nada tienen que envidiarle a los cráteres lunares. Tratando de evitar uno, mas de una vez, se termina cayendo en el más grande.  Todo presente, menos el flamante intendente de Asunción que prometió el oro y el moro.

Incendios forestales, que iniciaron y no fueron atendidos a tiempo, se convirtieron en verdaderos depredadores de lo poco que resta de los bosques paraguayos.

Se sentía en el ambiente la preocupación latente en las conversaciones de los compatriotas, en la calle, en los negocios, en las casas , sobre el futuro que le espera al país con el sombrío panorama político, que castigara una vez mas a la democracia.

La lucha, sin tanto éxito, hasta el momento por derrotar a las listas sabanas, es otro aspecto que esta pendiente, y que  la juventud espera  termine para poder ser parte integrante de los verdaderos cambios.

Universitarios a punto de concluir sus carreras, que mantienen las expectativas  en el 2013, tambien expresaron su descontento.  Están  aguardando, solo que no están seguros, que lo que viene, va a ser lo que el país y ellos necesitan.

Los apoltronados en el poder, con raras excepciones, siguen vociferando por todos los medios, sus pocas luces y abundante sombras, procurando mantenerse y seguir mamando de la teta del estado.  Eso hace, que uno no quiera sintonizar ninguna radio para evitar escuchar la misma cantaleta.

En otro orden de cosas, los que realmente, quieren aportar al pais, que no son muchos en el gobierno, siguen procurando  y algo se logro. No en la medida que el pueblo paraguayo esperaba, pero , como quien dice… alguito se hizo.  Se pudo haber hecho más, posiblemente, si no hubieran tenido tantas trabas.

Lo cierto y concreto es que, este año 2012 llego cargado de muchas expectativas en todos los ordenes, y va a ser un año en que Paraguay va a decidir si permite o no que los avivados se coman toda la torta.

Este año se concretan en millones de dólares, los royalties de Itaipu y todos debemos estar atentos a que lo que es del pueblo llegue al pueblo y que no se lo embolsen , los de siempre.

Aparte de este cumulo de situaciones que nos dejo preocupados, la pasamos muy bien en familia, con los amigos visitando diversos pueblos del interior. Llegamos a Sanber, donde la juventud se reúne para pasarla lo mejor que puede.  Solo que , en exagerada abundancia  circula el alcohol y otros estimulantes. Poca supervisión, casi nada de policías para mantener el orden. Notamos gran numero de  policías de la  caminera en las rutas, que aparte de coimear, no hacían gran cosa.

Así pasamos nuestras dos cortas semanas en Paraguay. Volvimos contentos por haber estado con los seres queridos, pero al mismo tiempo, disconformes con viejos aspectos que siguen en vigencia y que parece, no van a desaparecer por largo tiempo y que siguen atrasando el despegue del Paraguay que todos queremos.

Del calor intenso de enero en Asunción, pasamos al frio crudo de Nueva York.  Ya estamos de regreso y a trabajar se ha dicho.

¡Hasta el año que viene Paraguay! ¡Si Dios, así lo permite!

 

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